Crónica interpretativa DISCAPACIDAD
Entre miles de conflictos sociales vengo a exponer uno en particular, la
discapacidad en México, ¿Por qué? De acuerdo con el Instituto Nacional de
Estadística y Geografía (INEGI), en 2014, 6% de la población mexicana
(aproximadamente 7.1 millones de personas) manifestó tener algún tipo de
discapacidad (INEGI 2016). Como establece la Convención sobre los Derechos de
las Personas con Discapacidad (CDPD), las personas con discapacidad son
aquellas que muestran alguna diversidad funcional de tipo físico, mental,
intelectual o sensorial. Ante un entorno que no considera dichas características,
éstas tienden a estar asociadas con dificultades para la participación plena y
efectiva en la sociedad y la constante violación de los derechos de las personas
con discapacidad.
Todos los obstáculos que las personas con discapacidad enfrentan en los
espacios arquitectónicos y urbanos, en la transmisión de mensajes o ideas, e
incluso en el trato cotidiano han alentado la generación y la prevalencia de
prejuicios y estereotipos. Además, lejos de aportar a la inclusión social de las
personas con discapacidad, estas barreras impiden tomar conciencia de la
discapacidad como parte de la diversidad humana, de las aportaciones que las
personas con discapacidad ofrecen a las comunidades, así como de la capacidad
que estos individuos tienen para tomar sus propias decisiones, sin que tengan que
ser sustituidas por una tercera persona, personas llenas de vida y deseosas de ser
escuchadas pasan inadvertidas ante una sociedad que más que asombrarse
prefiere hacerse de la vista gorda ante el dolor ajeno.
Cuantas veces hemos sido testigos ante una situación de discriminación hacia una
persona con discapacidad, yo ´puedo asegurar que todos hemos visto una acción
de este tipo y ahora la pregunta, ¿Ayudamos? o solo pasamos de ¨ladito¨, y
seguido de esto nuestra mente nos calma pensando: ¨ no los conozco¨, ¨voy
tarde¨, y si me pasa algo por entrometido¨, por mencionar algunas posibles
respuestas.
No es posible que una sociedad llena de días de pelea, de lluvia donde las gotas
representan lágrimas y personas que no alzamos la voz y solo vamos caminando
pensando en lo que vamos a hacer, sin reflexionar sobre las situaciones que nos
asechan, logremos vencer el ¨mal¨ y cortar de raíz las injusticias y falta de
posibilidades a las personas que tenemos a lado por tener una discapacidad que
no eligieron vivir con ella.
Según la Encuesta Nacional sobre Discriminación 2017, todavía persisten
numerosos prejuicios y actitudes discriminatorias hacia las personas con
discapacidad. Una de cada cuatro personas en el país (25%) considera que “son
de poca ayuda en el trabajo”, y una proporción similar (26%) estaría poco o nada
de acuerdo en que alguien de este grupo social ocupe la Presidencia de la
República (Conapred 2018).
Así, casi la mitad de las personas con discapacidad (48%) considera que sus
derechos no se respetan y, de hecho, casi la tercera parte (31%) afirmó que en los
últimos cinco años se les negó algún derecho sin justificación. Para esta
población, sus principales problemas incluyen la falta de accesibilidad en la
infraestructura y equipamiento público, así como la falta de oportunidad para
encontrar empleo (Conapred 2018).
Desde hace varios años, la discapacidad ha sido una de las causas de
discriminación por las que más se presentan quejas ante el Conapred. Entre 2012
y junio de 2018, se calificaron 1,482 expedientes como presuntos actos de
discriminación hacia personas con discapacidad. Éstos se dieron principalmente
en el ámbito educativo y laboral, y los principales derechos vulnerados fueron el
trato digno, la accesibilidad, la educación y el trabajo.
Los avances México tiene ocho programas nacionales en materia de derechos
humanos, discapacidad y no discriminación. Además, algunos programas sociales
tienen entre su población beneficiaria a personas con discapacidad. En el gobierno
federal destacan tres: el Programa Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de
Personas con Discapacidad 2014-2018, cuyo objetivo principal es incorporar los
derechos de las personas con discapacidad en los programas o acciones de la
administración pública federal; el Programa Nacional de Trabajo y Empleo para
Personas con Discapacidad 2014-2018, el cual busca promover su inclusión
laboral, y el Programa de Atención a Personas con Discapacidad, que ofrece
servicios de atención y rehabilitación. En 2011 se creó el Consejo Nacional para el
Desarrollo y la Inclusión de las Personas con discapacidad (CONADIS),
dependencia responsable de dirigir y coordinar la política pública de atención a
ese grupo. Finalmente, la CNDH supervisa desde 2011 la implementación de la
Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y la protección
activa de sus derechos.
Los desafíos El reto más importante es la aplicación plena de la mencionada
Convención. Aunque México fue el principal promotor de ese instrumento
internacional, y uno de los primeros en ratificarlo, el último reporte del Comité
sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU, instancia
encargada de monitorear su implementación, señala varias omisiones. Una de las
más graves es la falta de armonización legislativa que impide el reconocimiento de
los derechos de las personas con discapacidad en leyes de varios estados. Por
ejemplo, 15 códigos civiles impiden el derecho al voto a quienes están bajo la
tutela jurídica de alguien más; varios no reconocen como discriminación el negar
ajustes razonables ni sancionan la discriminación hacia personas con
discapacidad, y toda la legislación autoriza el estado de interdicción y límites a la
capacidad jurídica de esas personas. La accesibilidad es también un gran reto. La
mayoría de espacios públicos y privados no es accesible, pero no se destinan
recursos suficientes para modificarlos. Las leyes no incluyen todos los elementos
contemplados sobre el tema en la CDPD (artículo nueve) y no hay mecanismos de
monitoreo, queja y sanciones efectivas para el incumplimiento de las leyes sobre
accesibilidad. Además, faltan planes y estrategias de protección, prevención y
atención a personas con discapacidad en situaciones de riesgo y emergencias
humanitarias.
Después de mostrar estadísticas y datos que todos necesitamos saber, quiero dar
pie a la empatía, la sensibilidad, el ser comprensivos y buscar casos específicos
para tener testimonios que aporten a nosotros como seres con posibilidades de
ayudar aunque sea ¨poquito a poquito¨ , quiero presentar a ¨Juanito¨ hijo menor de
una familia de cinco integrantes en una posición de clase media-baja con
discapacidad motriz en silla de ruedas, desde los seis años perdió la movilidad de
sus piernas, la noticia destrozo a su mama, papa y hermanas, lo puedo asegurar
porque al momento de realizar una entrevista a la señora Mari mamá de Juanito
no pudo evitar las lagrimas en su rostro, ojeras y manos temblorosas al decir las
primeras palabras ¨mi niño chiquito, no sabía cómo decirle que ya no podría salir a
jugar con sus amiguitos de aquí enfrente¨ .
Durante 7 años la señora Mari busco ayuda y fue constante en sus terapias en el
Teletón de Guadalajara, cabe resaltar que no contaban con ingresos suficientes
para abastecer los medicamentos y tratamientos, sumándole las inasistencias al
trabajo para poder llevar a su hijo.
La entrevista no duro mas de 10 minutos, los sentimientos a flor de piel y la foto de
Juanito justo enfrente de su mamá, en una mesa de centro no permitió seguir con
las repuestas, tengo que confesar que el ambiente no era agradable tampoco para
mí, mis pies siempre en movimiento y la voz una poco cortada era evidente. La
familia con tres meses de luto aún se mostraba bastante frágil tras la perdida de
su pequeño Juanito.
La familia de los padres les daba muy poca ayuda moralmente y económicamente,
mencionaban que vivían muy lejos que los mas cercas se encontraban en
rancherías y no tenían nada en la bolsa ¨ni para el camión¨.
Este solo es un caso, es más, un caso a cuadras de mi casa, la falta de apoyo por
el gobierno, la familia, el cansancio e injusticias son innumerables.
La discapacidad sigue siendo un movimiento de lucha que ha forjado herramientas
de desarrollo social de las que otros colectivos se están en estos momentos
fijando, y beneficiando, ellos han establecido cauces viables para que los grupos
“sensibles” a la perdida de sus capacidades económicas y laborales actuales
puedan seguir desarrollándose en un estado de derecho y protección social que
impulse a TODOS a participar de la misma actitud social en pensamiento, lenguaje
y comportamiento.
Para alcanzar soluciones y propuestas a favor de las personas discapacitadas
habría que dejarlas de ver como “víctimas” de una naturaleza o un destino y
mirarlas como personas completas, plenas, merecedoras de los mismos derechos,
de todas las y los ciudadanos que habitamos este espacio.
Por eso, me parece que además de la bien intencionada propuesta planteada en
la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, de transitar
de un modelo médico-rehabilitador hacia uno social y de los derechos humanos,
habría que entender que esta idea de modelo implica necesariamente mirar la
experiencia de quienes habitan esas otras identidades e incorporarlas hacia el
interior del cuerpo no sólo en la piel, sino en las entrañas de toda política, para
que cuando se hable de acciones a favor del ejercicio pleno de los derechos y la
vida de las personas con discapacidad, se esté también hablando de una intención
real y bien fundada que tome en cuenta a aquellas y aquellos a quienes busca
afectar porque también se incide desde el afecto.

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